En CIMa desarrollamos una celda electroquímica que se acopla a una máquina de fatiga por flexión rotativa. El reto era mantener la probeta en contacto con el medio de ensayo mientras gira a gran velocidad, sin alterar de forma permanente la máquina ni interferir con la medida.
El dispositivo hace posible estudiar la resistencia a la fatiga de materiales metálicos durante la carga catódica de hidrógeno. Su diseño permite montarlo y retirarlo, y plantea una vía para ampliar la capacidad de una máquina comercial a condiciones de ensayo que requieren un utillaje singular.
Este desarrollo, realizado en el marco de una convocatoria Prueba Concepto del programa TCUE, dio lugar a una solicitud de patente de la Universidad de Burgos. Es un ejemplo de nuestra forma de trabajar: identificar una limitación experimental y diseñar un equipo que permita responder a la pregunta planteada.
